Comunidades Alumni: el potencial olvidado

Comunidades Alumni: el potencial olvidado

Pasamos años estudiando. Comenzamos cuando apenas tenemos uso de razón, conocemos compañeros de clase que jamás recordaremos cómo llegaron a nuestras vidas, y crecemos entre libros, agendas y horarios de clase.

 

De la guardería al colegio, de allí al instituto y ¿después? Algunos prefieren la universidad, otros la formación profesional y hay quienes alargan la vida académica con másters y doctorados.

 

Durante décadas nuestra existencia social se basa en los centros donde estudiamos. Los únicos amigos que tenemos son los compañeros de clase y casi todo nuestro mundo se reduce a ese lugar y a ese grupo social.

 

Llegarán los empleos después, nuevas personas, nuevos aprendizajes y un crecimiento muy distinto. Pero esos primeros años son difíciles de olvidar, porque se cuelan tan dentro que acaban por conformar nuestra personalidad.

 

Raro es encontrar a alguien que no mantenga ningún amigo de su época estudiantil y ahora, gracias a las redes sociales muchas relaciones se han vuelto a retomar.

 

Teniendo todo esto en mente, surgió el concepto de las Comunidades Alumni, un modo de que los propios centros formativos ayudasen a sus alumnos a mantenerse en contacto, a colaborar, a crear sinergias y a seguir creciendo de la mano.

 

Sin embargo, aquello que nació con un fin tan deseable, no siempre mantiene la promesa. Demasiados de nosotros estamos dentro de Comunidades Alumni en las que jamás hay actividad alguna, en las que no existe la comunicación y que se han convertido en escenarios llenos de figuras que no interactúan, ni aportan.

 

¿Te suena?

 

Seguro que tú mismo eres miembro de alguna de estas comunidades de las que no has obtenido ningún beneficio, pero a la que accediste con el afán de mantener en el tiempo los posos positivos que más de dos décadas de vida académica, habían dejado en ti.

Por eso hoy, queremos hablar de este tema, porque las Comunidades Alumni son valiosas, interesantes y necesarias. Y si la tuya no lo es, estás perdiendo un potencial incalculable.

Definiendo conceptos

 

El término ‘alumni’ es el plural latino de la palabra ‘alumnus’ (alumno), con lo que las asociaciones o comunidades alumni no hacen más que designar a aquellas formadas por estudiantes de un centro académico.

 

El concepto de Comunidad Alumni ha sido importado a nuestro país del inglés “Alumni Association” que lleva aplicándose desde el Siglo XIX en Reino Unido o EEUU.

 

En estos países estas comunidades son tan potentes que incluso lanzan sus propios programas de becas, siendo los ex alumnos quienes financian a otros y les apoyan para poder acceder al centro en el que ellos se formaron.

 

De hecho, es tal la consideración que le otorgan en EEUU a mantener ese nexo, que empresas punteras de Silicon Valley, han exportado el concepto al terreno laboral.

Los directivos de algunas de estas compañías, han creído conveniente fortalecer su imagen corporativa manteniendo la unión con profesionales que ya no trabajan en ellas, de modo que puedan seguir nutriéndose de sus conocimientos y crear sinergias mutuamente beneficiosas.

 

En nuestro país no hemos llegado tan lejos, sobre todo porque nunca se ha generado un sentimiento de pertenencia tan grande como el que existe en EEUU, y a una falta de interés de invertir en el ex-alumnado.

 

Históricamente, se ha puesto el foco en los docentes, las instalaciones, la oferta formativa o los alumnos actuales y futuros.

 

Los centros no han sido conscientes del valor del ex-alumnado hasta hace unos años y solo desde entonces han empezado a preocuparse de un modo más activo por este grupo estudiantil.

 

Aún así, es cierto que desde el año 1997 existe una Asociación de Antiguos Alumnos a nivel estatal, que engloba a unas 40 Comunidades Alumni de distintas universidades y que surgió con la idea de hacer más potente la red que cada ex-alumno puede establecer.

Tipos de comunidades Alumni

 

La finalidad última de toda red alumni es la de mantener el contacto, la de no romper el cordón umbilical que ata al estudiante al centro y a sus compañeros.

 

¿Es entonces importante el medio para lograrlo? Sí, lo es. La imagen que como centro emanamos al exterior, la capacidad de generar sinergias y de lograr los hitos deseados, tiene mucha relación con el tipo de comunidad que generemos.

 

En este sentido, y teniendo en cuenta que la gran mayoría de Comunidades Alumni se ha digitalizado,  podemos hablar de:

 

  • Comunidades basadas en B2C

 

  • Comunidades virtuales mediante empleo de SaaS

 

En el primero de los casos nos centramos en el uso de las redes sociales para la creación y el mantenimiento de las comunidades.

 

Las nuevas tecnologías han simplificado la tarea para muchas instituciones académicas, que han reducido sus comunidades Alumni a meros grupos de Facebook en lo que publicar sus artículos del blog o noticias del sector, sabiendo que serán leídos por miembros interesados en la temática.

 

En la mayoría de las ocasiones se trata de grupos no vigilados, ni nutridos convenientemente donde las conversaciones no son provechosas y que acaban por caer en el olvido, debido a una inexistente o poco profesional gestión.

 

En el segundo escenario nos referimos a centros que han realizado una inversión para profesionalizar sus Comunidades Alumni, conscientes de que se trata de una idea que reportará rédito a medio- largo plazo.

 

De este modo, se incluyen herramientas digitales que pueden ser genéricas como Slack o Microsoft Teams hasta otras completamente diseñadas y personalizadas para el propio centro.

 

Como ves, aunque la finalidad sea la misma no se puede alcanzar el mismo nivel con cualquier tipo de plataforma.

 

Antes de comenzar es importante que establezcas la importancia que le vas a otorgar a tu comunidad Alumni y actúes en consecuencia.

Genera y cuida tu comunidad

 

Esta diferenciación de plataformas sobre la que asentar nuestra comunidad Alumni no es el único parámetro a tener en cuenta.

 

Analizar los recursos personales y económicos reales que podemos destinar y diseñar un plan estratégico que evite que la comunidad se convierta en ineficaz, son otros puntos a tener muy en cuenta.

 

Lo que como centro deseamos es generar una red de contactos valiosa, tupida, que crezca cada año y que se vuelva más dinámica y heterogénea.

 

No podemos dejar que todo el peso recaiga en las personas que la forman, porque aunque ellos son su única razón de existir, es del centro la responsabilidad mayor.

 

De ahí que se haga indispensable la realización de acciones concretas, que marcarán la diferencia, organizando y estableciendo prioridades.

 

  • Marcar responsabilidades. Estableciendo el organigrama de la comunidad y dividiendo las tareas entre los alumnos más participativos y los miembros del centro. Hablamos de áreas como la generación de contenidos, el análisis de impactos o la administración.

 

  • Diseñar una estrategia de contenidos. La mayoría de las comunidades se centran más en la captación que en el mantenimiento. Los contenidos de valor generan interés, captan nuevos ex-alumnos mientras mantienen a los que ya forman parte.

 

  • Planificar las acciones. Contar con un plan estratégico, teniendo en cuenta los intereses de los asociados, para realizar las acciones en los momentos más efectivos.

 

  • Permitir la interacción. Si en tu diseño de responsabilidades has marcado a unas pocas personas pero tu comunidad está formada por miles de exalumnos, debes hacer partícipe de las actuaciones a todas ellas. Dejar que formen parte, que opinen, que sumen y que ayuden a la comunidad a crecer.

 

  • Facilitar la comunicación. Las personas que se unen a estas comunidades lo hacen porque desean mantener el contacto, seguir creciendo y sumar experiencias, oportunidades y desarrollo. Por eso, la plataforma elegida debe facilitar la comunicación entre participantes de un modo simple y accesible.

 

  • Ser multicanal. Las nuevas tecnologías han abierto un mundo de posibilidades, ¿por qué no aprovecharlo? Utilizar contenidos en distintos formatos, desde textos al audiovisual y difundirlos en distintos medios, como Youtube o Linkedin.

 

Beneficios para tu centro y alumnado

 

Las Comunidades Alumni se crearon para los estudiantes, ellos son el centro que lo motiva todo y es a ellos a quién la red proporciona los mayores beneficios, cuando está gestionada de la manera correcta.

 

Muchas personas se suman a los programas Alumni en busca de:

 

  • Formación más asequible en futuros estudios.

 

  • Oportunidades profesionales, ya sea por sinergias o por los propios portales de empleo de los centros.

 

  • Red de contactos nutrida e importante.

 

  • Facilidad en la promoción de sus propios servicios.

 

  • Actividades extracurriculares.

 

Por su parte los centros deberían de conseguir:

 

  • Mayor visibilidad

 

  • Fortalecimiento de su imagen corporativa

 

  • Prescripción por parte de antiguos alumnos

 

  • Labores de relaciones públicas

 

  • Know how basado en conocimiento interno

 

Acciones concretas como el mecenazgo, los patrocinios, los eventos de toda índole, la colaboración o las comunicaciones estratégicas, son parte del éxito de cualquier Comunidad Alumni. Sin embargo, debes comenzar por basar su creación en tus capacidades reales, apoyándote en los alumnos que la forman y empleando las plataformas adecuadas.

 

La labor formativa no acaba nunca y, como tal, tus antiguos alumnos deberían mantenerse siempre vinculados a tu centro, de una u otra manera. 

 

El potencial de este tipo de comunidades es tan elevado como lo es la voz de tus antiguos alumnos. Pensar continuamente en la captación y mantenimiento de alumnado está bien pero, ¿eres capaz de imaginar el universo que una nutrida y cuidada red de de prescriptores en forma de antiguos alumnos te abriría?

 

Es, sin duda, algo que no puedes permitirte perder.

 

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