Construyendo experiencias positivas para el alumno

Septiembre nos indica otro comienzo de año tan importante para el desarrollo de metas personales y profesionales, como el que arranca el primer día del calendario. El inicio del curso académico marca un momento de vital importancia no solo para los estudiantes sino también para las instituciones educativas y hasta para las familias, que organizan su vida en torno a esta etapa del año.
Fijar la atención durante estas  primeras semanas,  en las expectativas que tiene el alumno y su familia en la institución educativa que han elegido, es poner atención a un momento donde se concentran aspiraciones, deseos de cambio y muchas emociones.
El experto en desarrollo de  negocio educativo de INNEDU, Pablo de la Cueva, señala que centrarse estas semanas en el alumno o en lo que él llama “la experiencia de alumno”,  nos ayudaría a detectar en qué momento podemos provocar la emoción en el alumno en relación al producto educativo y a convertirla en una experiencia  agradable, duradera y que pueda compartirse con otros.
“Cuando comienza el año académico, los alumnos vienen con una expectativa. Tendrán sus primeras experiencias de ventas tras haber comprado la formación. En estas primeras semanas la institución debe ser capaz de inocular experiencias que sean coherentes con las expectativas que tiene el alumno y tratar de que sean agradables, duraderas y se puedan contar. Si la forma en la que se le recibe puede ser impactante o divertida, va a ser recordable, nos va a generar emoción y vamos a replicar esta experiencia grata entre nuestros conocidos”.
¿Qué debemos tener en cuenta en estas primeras semanas?

  • La primera impresión es la que queda, por lo tanto es muy importante pensar y diseñar muy bien el inicio de curso. Definir cuáles son las primeras sensaciones que queremos que el alumno se lleve, un objetivo que está muy relacionado con la imagen de la institución que se quiere proyectar.
  • No perder de vista la empatía. Un buen ejercicio para conseguirla es preguntarse si nos hemos puesto en el lugar del alumno y una vez en el lugar preguntarse ¿cuáles serían sus dudas? ¿Las tenemos resueltas?
  • Ser lo que hemos prometido. Aunque esto es una promesa que debemos cumplir todo el año, lo cierto es que si en la primera experiencia que el alumno tiene en nuestro centro, esta no responde a lo que hemos prometido en los procesos de admisión, será muy difícil cambiar esta percepción a lo largo del curso.
  • Recomendación. Si respondemos con certeza a las preguntas anteriores, estaremos construyendo una buena recomendación de familias y alumnos a otros futuros alumnos. En definitiva, estaremos construyendo una experiencia agradable, duradera y con efecto multiplicativo.

Para conseguir alcanzar estos objetivos, una buena herramienta es el Student Journey, que  nos permite analizar los momentos claves en la vida del alumno y anticiparnos a la respuesta de las necesidades y construyendo la fidelización.
 

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