El desafío de conectar espacios y aprendizaje en educación

[vc_row][vc_column offset=”vc_hidden-xs”][vc_column_text]Conectar mejor dicho, interconectar los espacios y el aprendizaje en la práctica educativa va más allá de un simple cambio estético o puesta a punto de los espacios físicos donde alumnos y profesores se concentran. Tiene que ver con un replanteamiento profundo y con sentido de todo el entorno de influencia de la institución educativa: desde las aulas a los espacios abiertos, pasando por las zonas comunes o cualquier otro rincón aprovechable por extraño que parezca. La premisa principal para que el rediseño de los espacios de aprendizaje tenga sentido es que exista una armonía y coherencia entre el entorno físico y el contexto:por quién y para qué va a ser utilizado. No se puede olvidar que estos cambios deben repercutir de forma positiva en el alumno y el profesor para mejorar los procesos de aprendizaje y hacerlos más activos.
 
 
Un ejemplo es el libro The Third Teacher, un proyecto colaborativo entre las empresas Cannon Design, Bruce Mau Design y VS Furniture donde se recopilan “79 maneras de utilizar el diseño para transformar los procesos de enseñanza y aprendizaje” y que hace referencia a que el entorno es considerado como el “tercer educador”. Como decía Malaguzzi, los niños aprenden de su interacción con los adultos, los otros niños y del entorno. Cuanto más rico y estimulante sea ese espacio, más favorecerá el proceso de aprendizaje.
El aliciente para que desde las entidades educativas se plantee una transformación de los espacios de aprendizaje tiene que ver con la aplicación de las nuevas metodologías de enseñanza y la integración cada vez más habitual de la tecnología. Iniciativas como el aprendizaje colaborativo o las escuelas invertidas (flipped classroom) no pueden resultar exitosas sin una reestructuración de los lugares donde se imparten. Los espacios se adaptan, por tanto, a las necesidades particulares de los alumnos, impulsando cuando es necesario el aprendizaje en grupo y la puesta en común de temas o, por el contrario, favoreciendo la concentración y el estudio individual. Además, los entornos que facilitan el uso de múltiples dispositivos se vuelven más interactivos y flexibles, como explica la responsable de Innovación Educativa de INNEDU, Johanna Pérez Strand en este video:
 

Diseñando ambientes de bienestar
A través del rediseño de espacios se consigue una comunidad educativa que resulta más acogedora, que genera unos procesos de enseñanza-aprendizaje atractivos y acordes con nuestros tiempos, y que permiten a los alumnos aprender colaborando, moviéndose, explorando y descubriendo. “Es ya un hecho que la educación está cambiando y que el modelo del siglo XVIII que requería formar personas con conocimientos similares para gestionar la sociedad, ya no sirve y se remodela para adaptarse a las nuevas necesidades de esta sociedad del conocimiento. Crear espacios y entornos donde se favorezcan diferentes ambientes de bienestar, genera aprendizaje”, sostiene el arquitecto de experiencias y cofundador de Rédex, José Picó.
El espacio es el continente de las experiencias educativas y lo primero que transmite la institución cuando alguien la visita, por lo tanto, es imprescindible darle la importancia adecuada. Si bien es cierto que las entidades educativas ya están construidas, la innovación en los espacios puede ir dirigida a cambiar en parte el concepto de cómo los habitamos y ocupamos.
Cada día más instituciones educativas comprenden mejor la importancia de esta conexión, y desde las asociaciones cívicas también. Prueba de ello lo hemos visto en recientes encuentros del sector educativo y lo veremos por ejemplo, en el IX encuentro “La ciudad de los niños: juego, infancia y ciudad” a se celebrará del 6 al 8 de octubre en la Casa Encendida de Madrid.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column offset=”vc_hidden-lg vc_hidden-md vc_hidden-sm”][vc_column_text]Conectar mejor dicho, interconectar los espacios y el aprendizaje en la práctica educativa va más allá de un simple cambio estético o puesta a punto de los espacios físicos donde alumnos y profesores se concentran. Tiene que ver con un replanteamiento profundo y con sentido de todo el entorno de influencia de la institución educativa: desde las aulas a los espacios abiertos, pasando por las zonas comunes o cualquier otro rincón aprovechable por extraño que parezca. La premisa principal para que el rediseño de los espacios de aprendizaje tenga sentido es que exista una armonía y coherencia entre el entorno físico y el contexto:por quién y para qué va a ser utilizado. No se puede olvidar que estos cambios deben repercutir de forma positiva en el alumno y el profesor para mejorar los procesos de aprendizaje y hacerlos más activos.
 
 
Un ejemplo es el libro The Third Teacher, un proyecto colaborativo entre las empresas Cannon Design, Bruce Mau Design y VS Furniture donde se recopilan “79 maneras de utilizar el diseño para transformar los procesos de enseñanza y aprendizaje” y que hace referencia a que el entorno es considerado como el “tercer educador”. Como decía Malaguzzi, los niños aprenden de su interacción con los adultos, los otros niños y del entorno. Cuanto más rico y estimulante sea ese espacio, más favorecerá el proceso de aprendizaje.
El aliciente para que desde las entidades educativas se plantee una transformación de los espacios de aprendizaje tiene que ver con la aplicación de las nuevas metodologías de enseñanza y la integración cada vez más habitual de la tecnología. Iniciativas como el aprendizaje colaborativo o las escuelas invertidas (flipped classroom) no pueden resultar exitosas sin una reestructuración de los lugares donde se imparten. Los espacios se adaptan, por tanto, a las necesidades particulares de los alumnos, impulsando cuando es necesario el aprendizaje en grupo y la puesta en común de temas o, por el contrario, favoreciendo la concentración y el estudio individual. Además, los entornos que facilitan el uso de múltiples dispositivos se vuelven más interactivos y flexibles, como explica la responsable de Innovación Educativa de INNEDU, Johanna Pérez Strand en este video:
 

Diseñando ambientes de bienestar
A través del rediseño de espacios se consigue una comunidad educativa que resulta más acogedora, que genera unos procesos de enseñanza-aprendizaje atractivos y acordes con nuestros tiempos, y que permiten a los alumnos aprender colaborando, moviéndose, explorando y descubriendo. “Es ya un hecho que la educación está cambiando y que el modelo del siglo XVIII que requería formar personas con conocimientos similares para gestionar la sociedad, ya no sirve y se remodela para adaptarse a las nuevas necesidades de esta sociedad del conocimiento. Crear espacios y entornos donde se favorezcan diferentes ambientes de bienestar, genera aprendizaje”, sostiene el arquitecto de experiencias y cofundador de Rédex, José Picó.
El espacio es el continente de las experiencias educativas y lo primero que transmite la institución cuando alguien la visita, por lo tanto, es imprescindible darle la importancia adecuada. Si bien es cierto que las entidades educativas ya están construidas, la innovación en los espacios puede ir dirigida a cambiar en parte el concepto de cómo los habitamos y ocupamos.
Cada día más instituciones educativas comprenden mejor la importancia de esta conexión, y desde las asociaciones cívicas también. Prueba de ello lo hemos visto en recientes encuentros del sector educativo y lo veremos por ejemplo, en el IX encuentro “La ciudad de los niños: juego, infancia y ciudad” a se celebrará del 6 al 8 de octubre en la Casa Encendida de Madrid.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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