IMPACTO DEL COVID-19 EN EL MERCADO EDUCATIVO

Incertidumbre, confusión, convivencia forzada o responsabilidad social son sin duda cuestiones básicas sobre las que todos hemos oído hablar en estos días. Una vez superada la primera fase de aceptación de un estado sin precedentes, el mercado educativo ha comenzado a plantearse urgentemente cuestiones prácticas sobre las que trataremos de “arrojar luz” en este artículo. 

 

 

¿Sabemos cómo influirá la situación actual en la decisión de compra del mercado educativo?

 

 

Sin duda, en los últimos días estamos asistiendo a cambios que afectarán directamente en la toma de decisiones de nuestros clientes y por tanto, en nuestras campañas de marketing y ventas. Un ejemplo de ello es el cambio de fechas en las pruebas de la EvAU para este año.

 

Predecir cuál será el comportamiento de las familias que estaban inmersas en la elección de colegio o de los estudiantes de bachiller que habían asistido a la Feria Aula para tomar una de las decisiones más importantes de sus vidas, es complicado.  Sin embargo, podemos tener en cuenta algunos cambios en el consumidor descritos por los expertos en consumo ante tiempos de crisis:

 

· Se reemplazan unos productos o servicios por otros más vitales para el consumidor.

· Aumenta el uso de servicios streaming e Internet.

· Disminuye el consumo de saldos telefónicos, suplido por el uso masivo de mensajes instantáneos.

· Se incrementa el consumo de alimentos congelados.

· El entretenimiento se traslada en gran parte al hogar para evitar gastos adicionales: videojuegos, películas, juegos de mesa, reuniones, entre otros.

 

Evidentemente, podemos identificar fácilmente estos aspectos en la situación actual de crisis sin embargo, es necesario ir más allá y detenerse sobre aquellas cuestiones que puedan estar más  vinculadas con la decisión de compra del mercado educativo

 

 

Situaciones en las que podemos encontrar a nuestro cliente estos días

 

 

Desde aquí queremos lanzaros posibles escenarios que podrían darse a partir de ahora y sobre los que conviene reflexionar si queremos vislumbrar qué hará nuestro público objetivo en estos difíciles momentos:

 

1.- Familias que, desbordadas por la logística en casa y el cuidado de los hijos, no van a tomar una decisión sobre el colegio en el que matricular a su hijo/a de 3 años.

2.- Familias que, conscientes de que la elección de colegio es algo en lo que deben seguir trabajando, prefieren esperar a ver cómo se van desarrollando los acontecimientos. 

3.- Familias más proactivas que aprovechan los días de encierro para buscar en internet y que están más receptivas a un decisión de compra

4.- Familias con hijos en segundo de Bachiller centrados únicamente en ver cómo sacan adelante el curso en un formato on-line para el que, han descubierto, no estaban tan           preparados.

5.- Familias en conflicto por la obligada convivencia con hijos pequeños o adolescentes centrados únicamente en sobrevivir a la falta de espacio.

6.- Familias que experimentan momentos de acercamiento con los hijos que normalmente no se daban y a los que podremos dirigirnos como institución educativa para acompañarlos en la decisión de compra en educación. 

 

Sin duda, estamos ante una situación sin precedentes que pondrá a prueba la capacidad de adaptación y aprendizaje de las  instituciones educativas en un mercado altamente competitivo.