La transformación del sistema de evaluaciones: clave en el I Encuentro Nacional de Centros innovadores.

Es uno de los retos fundamentales de la Primera Guía Práctica para el Cambio Educativo en España y también el tema central del I Encuentro nacional de centros innovadores  organizado por la Red Didáctica Innovación y Multimedia (DIM). Es la transformación del sistema de evaluaciones y el rediseño de los entornos personales de aprendizaje, un tema que concentró las ponencias de representantes de más de 50 centros educativos al evento.
Para el responsable de tecnologías educativas de INNEDU, Jose Lloveres, “El encuentro fue una instancia importante de intercambio para conocer las experiencias de diversos centros que llevan años innovando, a través de sus proyectos y de su trayectoria. Todos han mostrado que es posible cambiar sus sistemas de evaluación, y que han introducido las TIC como apoyo a sus objetivos pedagógicos, en los que están presentes las competencias del siglo XXI que van a necesitar sus alumnos”.
Así quedó de manifiesto en las jornadas y en especial en las intervenciones de Pere Marqués y Gaspar Ferrer: la evaluación pasa ahora por integrarse en los procesos de enseñanza y el alumno es continuamente evaluado durante el desarrollo de su aprendizaje. Con planteamientos actuales como el aprendizaje colaborativo, donde el alumno es responsable de su aprendizaje bajo la supervisión del docente que dirige la formación, las evaluaciones son también cada vez más abiertas y se realizan entre dos o más compañeros, quienes pueden elaborar un sistema de calificaciones que responda a sus necesidades personales y de contexto.
Los cambios metodológicos que posicionan al alumno en el centro del proceso de aprendizaje deben encajar de manera sólida con el sistema de evaluación. La evaluación representada como un examen final en el periodo lectivo es incompatible con la producción de contenidos, de vivencias o aprendizajes a lo largo de todo el curso.
Tal y como plantea el experto Raúl Santiago, profesor del Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de La Rioja y co autor de “The Flipped Classroom”, “El reto es convencer al alumno de que no es tan importante la nota y de que es mucho más valioso todo lo aprendido cuando se pone en el centro del proceso de aprendizaje. En el fondo los retos planteados son consecuencia unos de otros: abordar el cambio del profesor, adoptar la tecnología, hacer el cambio de mentalidad en el alumno, conseguir una evaluación de manera sólida y coherente para que toda la producción que hace el alumno tenga un valor”.
Todo esto no hace sino confirmar la necesidad de un rediseño de los Entornos Personales de Aprendizaje o PLE (por sus siglas en inglés Personal Learning Environment) con el objetivo de sacarle el máximo partido a la gestión del propio aprendizaje.
¿Cómo ayuda el PLE al cambio del sistema de evaluación?

  • Dotar a los alumnos de herramientas de organización, comunicación, acceso a la información y trabajo, en el marco de un modelo teórico de aprendizaje.
  • Este modelo debe incluir como partes fundamentales: la aplicación debida y personalmente seleccionada para llevar a cabo la gestión del proceso de aprendizaje, un diseño didáctico que persigue la consecución del dominio cognitivo; y un modelo teórico de aprendizaje centrado en el alumno y en su participación activa para la construcción de su conocimiento.
  • Generar desde todos los agentes sociales que interactúan en el proceso educativo, una mayor presión para que el sistema de evaluación cambie, desde el K-12 hasta la educación superior e incluso en el ámbito de la formación no reglada o las experiencias de formación online, que lamentablemente copian el sistema evaluador de las instituciones presenciales y su oferta se centra en las certificaciones.
  • Desde la perspectiva de la teoría de las Inteligencias Múltiples (lingüística, lógico-matemática, espacial, cinético-corporal, música, interpersonal, intrapersonal y naturalista) se sugiere un sistema que no se base tanto en pruebas formales estándar o con referencia a la norma, y más en medidas auténticas de criterio que comparan el rendimiento actual del estudiante con sus propios resultados pasados.
  • Promover una evaluación donde se anime a documentar la producción del alumno y de sus procesos para resolver problemas, entre las que se pueden utilizar recursos distintos tales como las anécdotas recogidas en un diario, las muestras de sus trabajos, la grabación en video, el registro fotográfico o audio de sus procesos de producción y el uso de tests no estandarizados que estimulen la implicación del alumno en un diálogo sobre el material educativo.

Puedes ver todas las ponencias del I Encuentro Nacional de Centros Innovadores aquí.

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