PISA: ¿qué significa realmente estar cerca de Finlandia?

Reflexionamos sobre las diversas interpretaciones que los medios y algunas instituciones manifiestan sobre los resultados de uno de los informes educativos más conocidos, el informe PISA, publicado por la OCDE (Programme for International Student Assessment) y que se aplica cada tres años.
 
Hace algunos días, todas las informaciones relacionadas con educación en el mundo, fueron medidas con la vara de uno de los informes más mediáticos: el informe PISA, que posiciona la respuesta de los alumnos de enseñanza primaria y secundaria de los sistemas educativos del mundo, en torno a criterios establecidos en asignaturas que se suponen comunes. España ha obtenido la posición tres de los seis niveles que dispone, pero si analizamos las categorías y en concreto qué es lo que se mide en cada una de ellas, nos encontramos que los grandes ausentes en este tipo de estadística son los resultados de la aplicación de las metodologías activas de aprendizaje y la respuesta cualitativa de cada alumno a estos estímulos que sitúan a los alumnos en el centro del proceso de aprendizaje.
 
Si analizamos por ejemplo, los criterios con los que se analiza la compresión lectora, rango en el que muchas comunidades autónomas subieron posiciones respecto del informe anterior igualandose a países como Reino Unido, Francia o Dinamarca y por encima de Italia, Austria o Islandia, nos damos cuenta que la evaluación sigue siendo la misma que se les aplicaba hace años. Si analizamos los colegios que han sido punteros en el estudio, nos damos cuenta que son precisamente los que se han atrevido a innovar los que escalan posiciones. No se trata de experiencias aisladas, son experiencias que si se difunden  y más centros las hacen suyas, se podría provocar un verdadero “efecto contagio” en positivo.
 

 
Con o sin crisis
Otra lectura destacada del informe PISA señala que España ha podido mejorar resultados aún con crisis económica. Sin embargo invitamos a reflexionar sobre el hecho que estas metodologías activas de aprendizaje han sido implementadas precisamente, en los años más duros de la crisis y ahora dan sus frutos. Para los expertos, implementar estas metodologías no pasa por subir costes, sino por ser innovadores, atreverse y querer mejorar falencias que llevan años arrastrándose en el sistema educativo, una categoría” que la mayoría  de los informes oficiales no mide.
 
Para el experto en metodologías activas de aprendizaje, Fernando Villar, no debemos vanagloriarnos por la mejora sustancial de los resultados respecto a la misma prueba de hace tres años. “Desde el punto de vista de los resultados en Ciencias y comprensión lectora,  nuestra evolución es positiva, pero la función de la evaluación es la toma de decisiones, entonces nos hemos preguntado ¿qué vamos a hacer ahora para mejorar?, ¿qué medidas son las que debemos aplicar?. Lo importante es conocer el objetivo final y tomar las decisiones que nos lleven al cambio del mejor modo posible y dejar atrás esa visión de los resultados educativos memorísticos, repetitivos, aburridos que están tan asentados en nuestra cultura, sin abordar las metodologías activas que poco a poco se van asentando en nuestras aulas, el esfuerzo de los docentes por superarse y formase, las dificultades que se centran, la cuantificación real de su trabajo, teniendo que someterse a formaciones continuas para atender mejor las características de los alumnos. Son ellos, los docentes los verdaderos motores del cambio, que poco a poco hacen ver a los padres y con ello a la sociedad de las ventajas del aprendizaje funcional, estratégico y dirigido a la vida y no a la memoria que, a fin de cuentas, se olvida. Adaptemos lo que nos puede funcionar de otros países y mejoremos, pero no en los resultados, sino en el aprendizaje de nuestros alumnos para que realmente “aprendan mejor”.
 
Los colegios que sí aplican metodologías activas del aprendizaje
 
Para Pedro Sampedro del Colegio Mirasur de Madrid, “la gran asignatura pendiente en España es la evaluación. Hasta que no se reenfoquen los procesos y  realmente midan las metodologías activas de aprendizaje y se traspase a la práctica docente, es imposible que estos informes midan lo que ya en los colegios es una realidad. Para compensar esta situación, en Mirasur hemos creado un Observatorio, de forma paralela al proceso académico, que medirá de forma cualitativa,  las aptitudes competenciales que queremos que desarrollen nuestros alumnos más allá de los resultados académicos”.
 
El colegio Ágora en Baleares, lo tiene también claro. Concuerdan en una mejora en los sistemas de evaluación, pero aprovechan el protagonismo que viven hoy, por sus resultados en el PISA, para difundir los beneficios del aprendizaje cooperativo
 
Tales testimonios y el repaso a conciencia de las verdaderas categorías que se miden en el informe PISA, quizá dejen de manifiesto que más que salir en un ranking o ganarle a Finlandia, se deben mejorar ciertos aspectos en el centro y difundir los cambios en positivo que están aplicando los centros de referencia. Quizá en algunos de estos aspectos, INNEDU puede ayudar.
 

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